jueves, 15 de diciembre de 2011

Dómina Zara, la dama del sado, entrevistada por Bibiannorai 04/04/2006

 Dómina Zara, la dama del sado, entrevistada por Bibiannorai 04/04/2006
"El BDSM es una fantasía inteligente, no una perversión"

Dómina Zara, la dama del sado
Tradicionalmente el mundo del BDSM se ve como algo hermético y oscuro y sus practicantes son catalogados como pervertidos. Desde el desconocimiento más absoluto el sadomasoquismo se define como una práctica salvaje y antinatural donde se aplica la brutalidad de manera sistemática sobre un ser indefenso. Pero la realidad es muy distinta y sobre ello nos habló largo y tendido Dómina Zara una de las personas que más y mejor conoce este injustamente estigmatizado mundo.Ella nos la mostrará a todos en el Fetish Café, el espacio que, un año más reserva el FICEB para los aficionados al BDSM

Estamos de acuerdo entonces en que el BDSM no es brutalidad pero entonces...¿qué es?
"Es difícil de definir pero yo suelo siempre decir que el BDSM es una fantasía inteligente, no una perversión. El BDSM es una práctica que surge del acuerdo entre dos personas adultas libres y conscientes que son capaces de no poner límite a sus deseos y, lo que es más importante, no sentirse mal por ello. Es el triunfo de la voluntad. Aquí jugamos con los cerebros, no con las braguetas." 

Consenso es pues la palabra


"Exacto. Antes de una sesión de sado el esclavo y el dominante pactan hasta donde se va a llegar. Uno le explica al otro qué es lo que necesita para disfrutar y qué espera conseguir. A partir de aquí la sesión llega hasta el límite acordado y nunca más allá. Quien practica BDSM sólo es un pervertido si entendemos como perversión toda práctica que se aleje de lo convencional y socialmente aceptado." 

 ¿Qué puede incluirse en una sesión habitual de sado?
"Me cuesta contestar a eso porque el BDSM, en tanto que expresión de la sexualidad y, sobretodo, de los fantasmas y obsesiones de cada uno, puede incluir diferentes prácticas. Cuando la gente analiza estas prácticas desde fuera y sin conocerlas suele pensar que nosotros nos limitamos a pegarnos y someternos, pero el BDSM es un mundo mucho más amplio. A los profanos siempre les digo lo mismo: que pueden estar haciendo sado sin saberlo. Cosas tan simples como vendar los ojos a la pareja, atarla a la cama o darle cachetes en el culo son también prácticas sadomasoquistas. Algo tan simple como insultarse ¿quién no lo ha hecho alguna vez? es también BDSM. El Fetish Café, el espectáculo que llevamos al FICEB, es didáctico. Sirve para que la gente se de cuenta de cómo se llama lo que practica en su casa." 
 ¿Entonces todos tenemos un sádico o un masoquista dentro?
"O ambos a la vez !jajaja¡. A mi no me gusta definir a la gente. Huyo de las categorías y de las etiquetas por sistema. Es cierto que las prácticas BDSM apelan a los propios miedos y a las experiencias de cada uno. Ya lo dijo Lovecraft, que la primera experiencia y la más intensa que el ser humano sufre es el miedo. En este sentido hay algo freudiano en el sado. Pero esto no significa que todos estemos marcados desde la cuna y nuestro carácter esté definido de manera unívoca. Hay gente que salta del sadismo al masoquismo de manera constante, incluso dentro de una misma sesión. Los roles son intercambiables. Y eso no esta mal porque, como todo en el sado, es una decisión propia que surge de la propia voluntad. No siempre quien detenta el poder en su vida diaria es luego un fiel sumiso cuando practica el BDSM. A veces las amas de casa más tranquilas son terriblemente perversas con una fusta en la mano. Es como con la indumentaria que para mucha gente resulta fundamental, pero para otra no. También se puede hacer sado vestido de calle. El cuero no es imprescindible, pero si la capacidad que la persona tenga de transmitir poder. Todo es mucho más complicado. En el sexo no se puede ser reduccionista."  

 ¿No hay límites entonces?
"Claro que hay límites. Ya he dicho antes que toda sesión de BDSM surge de un pacto, que a veces llega incluso a plasmarse en un contrato firmado. Yo personalmente tengo mis límites y esos son los que marca el respeto hacia la otra persona. Hay prácticas que no son admisibles como la zoofilia o la pedofilia, donde una de las dos partes no puede dar su consentimiento." 
  ¿Cómo se descubre una persona como sadomasoquista?

"Para mí es algo que viene de dentro y apela a las propias vivencias. Es una necesidad. Siempre digo que cuando alguien se masturba en solitario es cuando descubre qué es exactamente lo que le excita. Si mientras te masturbas piensas en cuerdas, humillaciones o cualquiera de los cientos de cosas que pueden catalogarse como prácticas sadomasoquistas no te preocupes que tarde o temprano acabarás practicando sado. Surge de dentro. La inclinación está ahí, pero ahora lo que cuenta es la propia capacidad de asumirse como lo que se es. En cierto modo es como la homosexualidad, hay quien la asume y quien no. Personalmente creo que toda persona que practica el BDSM es digna de admiración porque es una persona inteligente y capaz de asumirse tal y como es en el sentido amplio de la palabra. Aquí estamos buscando el placer, no lo olvides, y si alguien me pide que le azote no es porque le guste que le peguen sino porque es eso y no otra cosa lo que le excita. Cuando una persona practica el BDSM quiere decir que se conoce y se acepta. Y que es valiente." 


¿Y qué es lo que le gusta a Dómina Zara?
"Yo he hecho prácticamente de todo en el mundo del sado, pero siempre, y se que me repito, dentro de los límites que marca el acuerdo previo que se establece entre las dos partes. Nunca hay que perder la dignidad. Si yo le llamo gusano a alguien es porque sé que es eso y no otra cosa exactamente lo que necesita. Es su deseo y entonces no le degrada. Dómina Zara es una artista y lo que hago en el Fetish Café es teatro. Nosotros somos un grupo de teatro de contemporáneo como puedan ser la Fura dels Baus. Nos somos unos desviados que jugamos con fustas y correajes. Somos mucho más. Tampoco soy una prostituta, porque el sado no es prostitución, es otra historia. Yo tengo una escuela donde enseño a la gente cómo hacer lo que desea. Si a ti, por ejemplo, te gusta que una mujer te pise con unos zapatos de tacón tu vienes con tu chica y yo os enseño como hacerlo para que no te rompa el esternón. Hay que tener cuidado con ciertas prácticas y saber dónde te metes cuando practicas sado. Dónde y con quién. El dolor solo tiene sentido cuando es algo buscado. El BDSM es una manera de gozar, no lo olvides. Quienes lo practican son personas imaginativas. Y la imaginación es inteligencia." 
Bibiannorai